dilluns, juny 09, 2014

EL SONIDO DE LA MUERTE: I/ LAS ARMAS SONICAS

En otras entradas del blog hemos detallado sobradamente, de los efectos del sonido sobre el ser humano. Hasta hoy nos habíamos ceñido a los efectos benéficos, especialmente a lo que venimos llamando musicoterapia: cuencos tibetanos, bilas, canto de armónicos, koomi, etc., que podéis encontrar en diversas entradas de éste mismo blog, o de su hermano Terra de Somnis II.
Si en dichas entradas hablábamos de los efectos luminosos, saludables del sonido, en ésta hablaremos de la vertiente oscura del mismo y de su utilización con finalidades destructivas para la vida, los seres humanos, incluso sobre los bienes materiales. 
Empezemos…




Es muy común, en obras cómicas, representar a una cantante de ópera, invariablemente oronda, cantando a toda potencia en un lugar donde abundan los ventanales o las copas de cristal que, como no podía ser de otra forma, terminan estallando ante la impetuosidad de las ondas sonoras. Buena imagen de esto nos la daba el genial Hergé, con su personaje de Bianca Castafiore, “el Ruiseñor Milanés” en diversos albumes del más famoso periodista de todos los tiempos: Tintin…
Pero más allá del humor, de lo que semeja una “leyenda urbana”, las leyes de la resonancia acústica deberían cumplirse, veamos éste vídeo de la cantante Ainhoa Arteta;


Éstas leyes de la resonancia, precisamente por su capacidad de sorprendernos, aunque son ampliamente conocidas por la ciencia, han sido utilizadas incluso en la publicidad. Buen ejemplo de ello, és éste video de la marca de cintas de audio –cassettes- Memorex, que urilizaba la voz de la conocida cantante Ella Fitzgerald, alla por la década de los 80-90 del siglo pasado:


Como por desgracia suele suceder, más allá de la mera anécdota, hay quien se ha inspirado en semejante fenómeno para, lejos de idear un escenario de broma, encaminar al sonido a los campos de la guerra. Se trata del esfuerzo que, durante décadas, se ha realizado para el desarrollo de armas sónicas. El sonido se ha empleado durante mucho tiempo en el campo de batalla y en la guerra psicológica. La cosa no es nueva… 




Ya en la Biblia se nos explica que el mismo Dios –Yahvé- de los Judíos ordenaba:
"......Yahveh dijo a Josué: -Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey. Vosotros, valientes guerreros, todos los hombres de guerra, reodearéis la ciudad, (dando una vuelta alrededor. Así harás durante seis días. Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas). Cuando el cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta), todo el pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a sí......" (Libro de Josué 6-2, Toma de Jericó).
Puede parecer un simple mito, una leyenda… pero lo cierto es que este relato bíblico es a menudo puesto de ejemplo, por aquéllos que creen ver la posibilidad de la utilización de sofisticadas tecnologías en la antigüedad. Más concretamente en la utilización de un arma basada en determinadas frecuencias de sonido, capaces de tirar abajo, como es el caso, los muros de la antiquísima ciudad de Jérico, poseedora de unas impresionantes fortificaciones que se extendían a lo largo de toda la ciudad. Éstas tenían una superficie aproximada de tres hectáreas, que fueron sacadas en parte a la luz entre 1.907 y 1.909 por una expedición arqueológica germanoaustríaca, destacando principalmente una torre maciza de piedra que en la actualidad alcanza los nueve metros de altura y un diámetro muy similar, murallas de una envergadura de hasta siete metros y una anchura, en su parte superior, de 1,5 metros. En algunas zonas la muralla está compuesta de dos muros que discurren en paralelo distantes el uno del otro entre tres y cuatro metros. 



Delante del muro se encontraba un foso de casi tres metros de profundidad y ocho metros de ancho, tallado en la roca, lo que supone un gigantesco esfuerzo, si tenemos en cuenta las herramientas tan primitivas que, supuestamente, poseían los moradores de Jericó.
Como podemos ver un impresionante reducto defensivo para la época, de manera que sólo una intervención "divina" como nos relata la Biblia pudo facilitar los planes de Josué y el pueblo de Israel en su conquista a sangre y fuego de la "tierra prometida". ¿Leyenda, mito, exceso de imaginación por parte de quienes propugnan la posibilidad de un "arma acústica"?. Miguel Seguí, en un artículo de la revista "Enigmas" (nº 9 año-II), escribe algo tan interesante como esto:
"......Hoy en día no se podría reproducir el -milagro bíblico- (Jericó), pero tampoco se está demasiado lejos, sobre todo si se tiene en cuenta que algunos de los cañones sónicos realizados por investigadores como Vladimir Gavreau, son capaces de hacer vibrar sólidas paredes y de que aparezcan inquietantes grietas. Probablemente, para derribar unas murallas semejantes sólo habría que conseguir que un infrasonido suficientemente potente entrase en resonancia con las construcciones a demoler. De hecho, Gavreau ha apuntado en algunos de sus trabajos la posibilidad de utilizar infrasonidos con intenciones bélicas.
Si los infrasonidos se pueden convertir en el más demoledor ariete contra los muros, en el otro extremo de la gama sonora, los ultrasonidos también tienen unas propiedades que les pueden convertir en el más poderoso de los martillos......".




Pero vayamos incluso más atrás. En noviembre de 1.922 el arqueólogo americano Howard Carter sorprendía al mundo con el... anuncio del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, donde encontró uno de los conjuntos de tesoros más importantes hasta el día de hoy. Klaus-Ulrich Groth escribió un artículo en el Ancient Skies de lengua alemana, posteriormente traducido por G.T.Sassoon al ingles en el número de mayo/junio 1.996 de lengua inglesa, que nos relata un interesante suceso...:
"...... En una caja de la Galería 26 del Museo Egipcio del Cairo, hay dos trompetas que fueron encontradas en la Tumba de Tutankamón. En el Catalogo Munro & Boltin enumera una de ellas como la número 12 y es descrita como una -trompeta con sordina-. La otra trompeta está hecha de plata y cobre, y, por alguna razón desconocida no está catalogada, sino solamente referida como un ejemplo de las trompetas encontradas en la Tumba, aunque ésta es de una mayor calidad a la catalogada. Dicha trompeta no está fuera de poseer historia, sin embargo, para entre el personal del Museo la historia de esta particular trompeta comienza cuando estaba siendo limpiada en 1.954, alguien intentó soplarla, y en ese mismo momento la electricidad de todo el Alto Egipto falló... En 1.974, limpiándola de nuevo, y no teniendo constancia el personal del anterior evento, fue soplada de nuevo, y el poder energético se vino abajo esta vez sólo en la región del Gran Cairo. Ambos incidentes pueden ser demostrados como ocurridos, por los documentos archivados en la estación generadora de electricidad, de la caída inexplicable a cero ocurrida en aquel tiempo, y también en los artículos de los periódicos egipcios de aquel tiempo. Sin embargo, la relación con la -soplada- de la trompeta de Tutankamón no está completamente establecida. Allí nunca hubo ninguna investigación oficial técnica......"
Más adelante, en la segunda parte de ésta entrada, hablaremos de otra civilización muy antigua en el tiempo, la civilización Olmeca en Meso América, pero aquellos seres humanos, nos dieron una lección que haríamos vien en conocer e imitar.



En las trincheras de las guerras modernas, desde comienzos del S.XX, se han utilizado grandes altavoces para enviar mensajes desmoralizadores al bando contrario –propaganda-, o para hacer sonar himnos patrioticos, incluso se sabe que en la Alemania Nazi 




y en otros paises europeos tales como Inglaterra, o Rusia, por aquellos años se utilizaron cañones sónicos contra los ataques aéreos.




Es célebre el “auxilio” que la música rock, a volumen brutal, ha prestado en salas de tortura 





o en campo abierto, como cuando los agentes de la ATF bombardearon día y noche con música el rancho de los davidianos, donde se hallaba atrincherado David Koresh, en Waco.
Forzando un poco más la situación, el sonido podría emplearse como verdadera arma de guerra. El sueño de muchos militares ha sido, durante décadas, el poder utilizar un arma devastadora, barata, sin “contraindicaciones”, portable y hasta elegante. Aquí es donde entran en juego las armas sónicas que son, han sido y, al parecer… serán. Este tipo de armas utilizan el sonido de diferentes formas, muchas veces recurriendo, también, a los ultrasonidos, ondas acústicas con una frecuencia no audible por los humanos. Las armas que de estas ondas se sirven, han sido propuestas como sistema para incapacitar al enemigo e, incluso, matarlo. Hay todo un catálogo de armas sónicas, desde granadas a minas de sonido a cañones sónicos, formando muchas de ellas parte de eso que llama, en este mundo de lo politicamente correcto, como armas "no letales".
Según una definición comunmente aceptada: "Las armas no letales están explícitamente diseñadas y desarrolladas para incapacitar o repeler personal, con una baja probabilidad de fatalidad o daño permanente, o para inutilizar equipos, con un mínimo de daños no deseados o impacto en el medio ambiente. Estas armas no se están ideadas ni para luchar contra otros ejércitos (estos suelen contar con contramedidas) ni contra los terroristas que se puedan "camuflar entre una muchedumbre de civiles" sino más bien para reprimir masivamente a civiles desarmados. Los enfrentamientos urbanos, la lucha en los edificios o el rescate de rehenes son escenarios donde este tipo de armas pueden ayudar a cumplir la misión minimizando el impacto en la población.
Hay que señalar que, a pesar de todo, como cualquier arma comporta cierto riesgo de fatalidad y bajo ciertas circunstancias como la mala utilización por parte del usuario, las características particulares de salud de la víctima o el funcionamiento defectuoso pueden causar la muerte".


Sabemos que muchas policías han comenzado a utilizar cañones sónicos para disolver manifestaciones, sin ir más lejos según una leyenda urbana que yo no he podido contrastar, los mossos d'esquadra, la policía autonómica de Catalunya, los utilizó para disolver las manifestaciones del 15-M, vease:



http://www.publico.es/actualidad/496164/los-mossos-emplean-canones-de-sonido-para-reprimir-la-concentracion-de-barcelona

¿Cómo podría afectarnos el ataque de un arma capaz de emitir sonidos o ultrasonidos dañinos? Por medio de todo un catálogo de “maldades”, a saber, la rotura del tímpano, daños en las estructuras del oído, generación de daños en órganos internos por hemorragias, causando miedo y desorientación… Todavía no se han utilizado mucho, a excepción de en la imaginación de escritores de ciencia ficción. Sin embargo, sí se conoce su empleo en guerra submarina, por medio de la emisión de potentes ráfagas sónar capaces de desorientar a posibles hombres rana saboteadores e, igualmente, se han realizado pruebas limitadas para “contener” multitudes. 
Básicamente, el principio de su funcionamiento es muy simple. Se sabe que determinadas frecuencias sónicas pueden hacer “resonar” diversos tejidos humanos, causando trastornos variados. Se puede modificar la visión haciendo que vibren los globos oculares o se puede entorpecer la audición, por medio de la emisión de conjuntos de frecuencias muy estudiados, muchas veces con combinaciones de infrasonidos. Son, precisamente, los infrasonidos, algo fascinante. Armas sónicas de este tipo, emitiendo ráfagas infrasonoras cercanas a los 7 Hz, pueden llegar a hacer resonar materiales hasta dañarlos, como por ejemplo, los órganos internos de un ser humano. De momento, quizás, no son más que ideas y prototipos, pero puede que en un futuro cercano, las armas sónicas sean una triste realidad.

El 13 de junio 2005, se publicó en http://www.npr.org/templates/transcript/transcript.php?storyId=4701588, la siguiente noticia:

“Hace dos semanas, el ejército israelí utilizó una nueva arma no letal para dispersar una multitud de cientos de palestinos que se manifestaban contra la barrera de seguridad de Israel. El ejército dice el arma Scream. El dispositivo emite explosiones de sonido que causan una abrumadora sensación de mareo y náuseas. Según un portavoz del ejército israelí, los soldados utilizaron el grito tras el que los palestinos comenzaron a arrojar piedras a los soldados. Y, el portavoz del Ejército dijo que el grito podría ser utilizado este verano contra los colonos israelíes en la Franja de Gaza si se resisten a las órdenes de evacuación.




El Dr. Malcolm Davis que estudia tecnologías de la guerra del futuro los servicios de Mando y Estado Mayor Conjunto en Wiltshire, Inglaterra, explicava el funcionamiento de éstas tecnologías: ”Esencialmente, las armas acústicas generan sus efectos dirigiendo explosiones de gran intensidad acústica en energía de sonido, si se quiere a un blanco. Ahora bien, esto puede ser un sonido de alta frecuencia y un sonido muy agudo, o puede ser un sonido de muy baja frecuencia hasta el punto de que en realidad no se puede escuchar el sonido. Y el efecto que producen las dos armas es hacer vibrar los órganos internos del cuerpo humano a una cierta frecuencia para producir náuseas, desorientación, mareos y ese tipo de cosas.
Y al parecer el que se utilizó en esta manifestación en Cisjordania fue el primero que describió,  el de alta frecuencia ...
Quiero decir, si estaban cerca de él, podría potencialmente dañar su audición, pero alguien a un centenar de metros de distancia no tendría su audición dañada. Lo que experimentarían sería mareos y náuseas y, potencialmente, una sensación de ardor en la piel, y en última instancia, no podía permanecer por mucho tiempo en el alcance efectivo del arma.
Pero cómo empezó todo...
Tras la Segunda Guerra Mundial, la posesión de la bomba atómica por parte de una de las potencias vencedoras, los EEUU, llevó al resto de paises, pero especialmente a la URSS, a una carrera desenfrenada por poseer un arma equiparable.. En esa carrera, se abrieron numerosas puertas de investigación, robots militares, armas psicotrónicas...





En el caso francés, el tema central de la investigación del Dr. Vladimir Gavreau, en la fotografía junto a su más moderno silbato infrasónico, fué el desarrollo de autómatas controlados a distancia y dispositivos robóticos. Para ello reunió a un grupo de científicos en 1957. El grupo, que incluye Marcel Miane, Henri Saúl, y Raymond COMDAT, desarrolló con éxito una gran variedad de dispositivos robóticos para fines industriales y militares. En el curso del desarrollo de robots móviles para su uso en campos de batalla y campos industriales, Dr. Gavreau y su equipo hicieron una observación extraña y sorprendente que, no sólo interrumpió su trabajo, sino que pasó a convertirse en su principal tema de investigación.
Ubicado en un gran edificio de hormigón, todo el grupo experimentó periódicamente una náusea desconcertante que inundó el centro de investigación. Día tras día, durante semanas a la vez, los síntomas afectaron a todos los investigadores. Llamados para inspeccionar la situación, los examinadores industriales también fueron víctimas de la enfermedad. Se pensaba que la condición era causada por patógenos, una "enfermedad de la construcción". Ninguna de estos agentes fueron biológicamente detectados. Sin embargo, las condiciones prevalecieron. La Investigación fué interrumpida en serio, un examen completo del edificio se llevó a cabo.
Los investigadores notaron que las misteriosas nauseas cesaron cuando se bloquearon ciertas ventanas del laboratorio. Entonces se supuso que "las emisiones de gases químicos" de algún tipo fueron los responsables de la enfermedad, por lo que se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva del edificio. No había humos nocivos detectados por cualquier medio técnico, la fuente fue finalmente identificada por los ingenieros de construcción en un ventilador con motor instalado incorrectamente. Los ingenieros pensaron que este motor podría estar emitiendo gases tóxicos, aceites posiblemente evaporados y lubricantes. Pero los productos evaporados nunca fueron detectados. Se encontró que el motor a baja velocidad, estaba desarrollando "vibraciones" nauseabundas.



El Dr. Gavreau y su equipo,  trataron de medir la intensidad del sonido y el tono. Pero no lograron registrar lecturas acústicas en absoluto, el equipo puso en duda la evaluación de los ingenieros de la construcción. Sin embargo, el cierre de las ventanas bloqueaban la náusea. En un paso del razonamiento científico brillante, Gavreau y sus colegas se dieron cuenta de que el sonido con el que se trataba era tan bajo en el tono que no podía inscribirse en cualquier detector microfónico disponible.  No podían seguir la "búsqueda" por períodos de tiempo largos. Durante el curso mismo de seguir el sonido hacia abajo, una exposición accidental directo los hacía extremadamente enfermos durante horas. Cuando se mide finalmente, se encontró que se producía un campo de baja intensidad de un fundamentales 7 ciclos por segundo. Además, este paso de infrasonidos no era de gran intensidad tampoco. Se hizo evidente que el motor de vibración lenta estaba activando un modo resonante infrasonidos en el gran conducto de hormigón. Operando como la vibrante "lengua" de un "tubo de órgano" inmenso, el motor produce ruidos infrasonido nauseabundos. Junto con el resto del edificio de hormigón, un recinto industrial cavernoso, la columna de aire que vibra formó un "amplificador" infrasónico.
El conocimiento de esta configuración infrasónica también explicó por qué el cierre de las ventanas fue ligeramente efectiva en el "bloqueo de la enfermedad". Las ventanas alteraban el perfil de resonancia total del edificio, cambiando el tono y la intensidad de los infrasonidos. Desde entonces, otros han observado los efectos dañinos de esa generación de infrasonidos en edificios de oficinas e instalaciones industriales. Los efectos nauseabundos de la exposición a una intensidad de la fuente infrasónica natural o artificial bajos son ahora bien conocidos.
Se ha convertido en un procedimiento rutinario de arquitectura para buscar y modificar los posibles tales cavidades resonantes. Las fuentes aparecen a menudo en los edificios más antiguos, el resultado de la construcción se presenta defectuosa por falta previa de este conocimiento. Todos estos formatos arquitectónicos "irregulares" son modificadas por la adición de materiales de bloqueo de sonido-.

WHISTLES

El Dr. Gavreau y su equipo ahora investigan cuidadosamente los efectos de su "órgano infrasónico" en distintos niveles de intensidad y tono. Cambiando la tensión del resorte que sostenía el motor del ventilador, era posible cambiar el terreno de juego. Varios resonantes infrasónicos se establecieron en todo el gran edificio de investigación. El cierre de las ventanas bloqueaba la  mayoría de los síntomas. Cuando de nuevo se abrió la ventana, por muy débil que se hizo la fuente, el equipo sintió los efectos nauseabundos, una vez más.



En el negocio de la investigación militar, el Dr. Gavreau creía que había descubierto una nueva y anteriormente "desconocida arma" en estos infrasonidos.  Gavreau comenzó a especular sobre la aplicación de infrasonidos como una iniciativa de defensa. Los efectos explosivos al azar de infrasonido natural por ejemplo en truenos eran muy eficaces en la demostración de lo que  un "trueno-maker" artificial podía hacer. Pero, ¿cómo podría un trueno generarse de forma artificial en un sistema compacto? Estos pensamientos estimulan discusiones teóricas sobre la posibilidad de producir infrasonidos coherente: crear una especie de  "láser" de infrasonidos.
Los primeros dispositivos Dr. Gavreau implementados fueron diseñados para imitar el "accidente". Diseñaron tubos de órgano reales de sobremanera grande anchura y longitud. El primero de ellos era de seis pies de diámetro y setenta y cinco pies de largo. Estos diseños fueron probados al aire libre, con seguridad apoyado contra paredes fonoabsorbentes de protección. Los investigadores estaban a gran distancia. Se construyeron dos formas de estos tubos de órgano de infrasonidos. El primero utiliza un pistón de accionamiento que pulsaba la salida de la tubería. 
La principal frecuencia de resonancia de estos tubos se produjo en el "rango de la muerte", que se encuentra entre tres y siete ciclos por segundo. Estos sonidos no se escuchaban humanamente, una clara ventaja para un sistema de defensa. Los efectos sin embargo se sintieron. Los síntomas se presentaron rápidamente y de forma inesperada, aunque las tuberías  operaron tan sólo durante unos segundos. Sus ondas de presión impactaron contra todo el cuerpo en un agarre tremendo e ineludible. Era una presión que llegó  de todos los lados a la vez, un sobre de la muerte.
Luego vino el dolor, presión contra los ojos y los oídos. Luego vino una manifestación aterradora en los soportes materiales del propio dispositivo. Con la operación continua de la tubería, un estruendo repentino sacudió la zona, casi destruyendo el edificio de prueba.  Uno de los técnicos lograron ignorar el dolor lo suficiente como para apagar la fuente de alimentación.


Estos experimentos con infrasonidos eran tan peligrosos como los primeras investigaciones de la energía nuclear. Gavreau y sus asociados estaban gravemente enfermso durante casi un día después de estas pruebas preliminares. Estos males se mantuvieron durante horas después de que el dispositivo se ha apagado. Los Asaltos Infrasonicos en el cuerpo son las más letales, ya que vienen con un silencio espantoso. La visión del Dr. Gavreau y sus compañeros de trabajo se vieron afectados por varios días. Más peligroso aún estaban sus órganos internos afectados: el corazón, los pulmones, el estómago, la cavidad intestinal se llenaron con espasmos dolorosos continuas por igual período de tiempo. Convulsiona musculatura, torsiones y lágrimas fueron los síntomas de la exposición infrasonidos. Todas las cavidades del cuerpo de resonancia absorbe la energía acústica autodestructivo, y no se habría desgarrado había no el poder ha extinguido en ese preciso momento. La eficacia del infrasonido como un arma de defensa de poder aterrador de había sido demostrada "a satisfacción". Después de este terrible accidente, repetir los experimentos una vez más era casi un ejercicio temeroso. ¿Qué tan poderoso podría la salida de un dispositivo de infrasonidos elevarse antes de que se ven afectados incluso los ingenieros que operan?
Con mayor cuidado y respeto por el poder con el que trabajaban, el Dr. Gavreau comenzó recalcular todos sus parámetros de diseño. Él había juzgado mal el poder liberado por las tuberías.  Nunca había imaginado sus cálculos eran en realidad demasiado grandes en el mundo de los infrasonidos!


Siendo los datos empíricos la única manera de determinar cómo correlacionar la energía de infrasonidos con sus efectos tanto biológica y material, las pruebas se trataron de nuevo con una fuente de alimentación en miniatura. En primer lugar, las dimensiones de estos dispositivos tenían que ser reducido en gran medida. Su longitud extrema era censurable. Con el fin de proporcionar un control absolutamente seguro de las explosiones mortales, se proporcionan varios interruptores de corte de emergencia. Éstos respondieron a la onda de presión infrasónico radiada. la intensidad podría ser absolutamente limitada por el uso de interruptores barométricas automatizados.
En un intento de lograr generadores de infrasonidos más compactos y controlables, el Dr. Gavreau ha diseñado y probado cuernos especiales de diversos volúmenes. Un silbato 1,3 metros de diámetro produce un campo de infrasonidos de 37 ciclos por segundo. Esta forma de violencia sacudió las paredes de todo el complejo de laboratorios, aunque su intensidad fue de menos de 2 vatios de potencia infrasonidos.




Continua en la siguiente entrada.